Entrevista a Miquel Àngel Pericàs. Director del ICIQ

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“A pesar de la crisis y de todas las dificultades económicas desde 2008, hemos sido capaces de generar recursos”
“Actualmente tenemos siete proyectos financiados por la UE, de un total de 19. Es un porcentaje altísimo”
"Según el ranking que elabora la Asociación Max Planck de Alemania, lideramos mundialmente uno de los criterios y en el otro somos segundos”


Miguel Ángel Pericàs nació en Palma, en 1951. Estudió Ingeniería Química en el IQS y Química en la Universidad de Barcelona. Doctor por la UB en 1979. Tras una estancia post-doctoral en el CSIC, trabajando bajo la dirección del Prof. Francisco Camps, se incorporó a la UB en 1980 como Profesor Adjunto. Desde 1991, ha sido Catedrático de Química Orgánica.
Director del Instituto Catalán de Investigación Química (ICIQ) desde 2000, a partir de 2004 es también Investigador Principal de uno de sus grupos de investigación. En los últimos años ha trabajado en la sostenibilidad en la producción química, lo que le ha llevado a ser uno de los pioneros en el desarrollo de procesos catalíticos en continuo para la producción de compuestos quirales.
Además de su vertiente académica, Miquel Àngel Pericàs ha tenido actividad como emprendedor, siendo uno de los fundadores de Enantia, SL. Ha publicado unos 250 artículos científicos y es co-autor de 24 patentes. En el año 2000, recibió la Distinción de la Generalitat de Catalunya para la Promoción de la Investigación Universitaria; en 2001, el ‘Premio Janssen-Cylag a la Investigación en Química Orgánica’, otorgado por la Real Sociedad Española de Química, y en 2005, la Medalla Narcís Monturiol al Mérito Científico y Tecnológico de la Generalitat.


SQ.- ¿Qué es el ICIQ y cuál es su misión?

MAP.- El ICIQ es un centro de investigación creado en el año 2000 que inició sus actividades de investigación en 2004. Nació con la ambición de convertirse en un centro de excelencia en química, siendo su planteamiento el de llevar a cabo investigación fundamental haciendo crecer la química en las fronteras del conocimiento ‘punta’ y, al mismo tiempo, utilizar este conocimiento para mejorar la competitividad del sector químico industrial.

 

SQ.- ¿Cómo surgió la idea de crear este instituto?
MAP.- A finales de la década de los años 90, el gobierno de la Generalitat quiso contribuir a la realización de un salto cualitativo en la investigación que se hacía entonces en Cataluña . Así, de la mano del entonces Conseller de Universidades, Investigación y Sociedad de la Información, Andreu Mas-Colell, se puso en marcha el desarrollo de una red de Centros de investigación con vocación de excelentes. Me propusieron poner en marcha este Instituto, con el condicionante de convertirlo en un centro de excelencia, con un objetivo de masa crítica de 300 personas (que somos las personas que trabajamos actualmente) y que se instalara en Tarragona, por razones obvias de proximidad al polígono químico más importante del sur de Europa.

 

SQ.- ¿Qué papel desempeña el ICIQ en el entorno de Tarragona?
MAP.- Cuando se fundó el ICIQ, se tuvo claro que el Instituto podía contribuir al desarrollo y a la sostenibilidad de la industria química de Tarragona.
Considero que, junto con la URV, hemos creado un núcleo muy potente en Química, hemos establecido sólidas relaciones con la IQ. Sin embargo hay que tener en cuenta que la industria establecida en Tarragona está muy orientada a la producción, y es con las matrices de estas compañías, con sus centrales de investigación, con quienes colaboramos. A nosotros nos gustaría que el hecho de existir en Tarragona un prestigioso núcleo de investigación pudiera servir para que estas compañías se plantearan tener en Tarragona potentes unidades de investigación.

De hecho, en el ICIQ, y dentro de este modelo de colaboración empresa-institución de investigación, tenemos actualmente dos unidades mixtas de investigación en régimen de innovación abierta con dos empresas, lo que demuestra que el hecho de tener investigación al más alto nivel atrae a la industria a acercarse a nosotros para beneficiarse de ella.

 

SQ.- ¿Cree que la constitución del Cluster ChemMed puede ayudar en esta aproximación-colaboración más estrecha con la industria?
MAP.- Puede decirse que será ayuda en ambos sentidos, porque nosotros ayudaremos a incrementar el nivel de investigación que se hace ahora en la industria de Tarragona y, además, podremos contribuir a un cambio de modelo desde algo basado en la producción a algo más fundamentado en la generación de conocimiento y de valor añadido.


SQ.- Considerando que sus líneas de investigación deben ser muchas y diversas, ¿puede hablarnos de algunas de las más punteras/innovadoras entre las que se estén llevando a cabo?
MAP.- Nuestra investigación es de química básica. Además de las líneas orientadas a la mejor utilización de los recursos naturales, tenemos líneas de investigación orientadas a la sostenibilidad energética (fuentes alternativas de energía) y a temas tan fundamentales como combatir el cambio climático mediante la reutilización del CO2 como materia prima, o como la obtención de metanol (sin necesidad de recurrir a las fuentes de petróleo para ello). Este es un tema muy ‘actual’, al ser uno de los puntos fundamentales del H2020. Nosotros llevamos mucho tiempo trabajando en ello; por ejemplo, tenemos tres grupos trabajando en distintas áreas en la utilización de CO2, y estamos muy bien posicionados a nivel internacional.


SQ.- ¿Cuál es actualmente la posición del ICIQ a nivel nacional? ¿Y mundial?
MAP.- Somos una institución joven y es difícil compararse con otras de mayor trayectoria. Pero creo que estos diez primeros años de vida han sido muy positivos, fruto de la forma de hacer las cosas y fruto de la buena elección, tanto de nuestros investigadores como de las temáticas de trabajo. Y gracias a esto, sin pretensión de ser pedante, creo que hemos conseguido posicionarnos muy arriba a nivel mundial. Hace poco salió un ranking que elabora la Asociación Max Planck de Alemania, el Mapping Scientific Excellence , que cubre 17 áreas, entre las que se encuentra la Química, y en el que se miran fundamentalmente dos parámetros: la calidad media de las publicaciones y la citación que se hace de las investigaciones que publica la institución. Pues de acuerdo a este ranking, en uno de los criterios somos los primeros a nivel mundial y en el otro, los segundos.
Esto es un gran orgullo para nosotros, y ahora lo más importante es poder ser capaces de mantener el nivel que hemos alcanzado.
No se trata de hacer las cosas bien durante un tiempo, hay que hacerlas bien y mantener ese rigor y calidad en el futuro. Este es nuestro principal objetivo: consolidarnos y asegurar la viabilidad económica del Instituto a lo largo del tiempo.

 

SQ.- En este centro trabajan y colaboran investigadores de todo el mundo. ¿Cómo se logra en sólo diez años de existencia alcanzar el prestigio internacional que han logrado?
MAP.- El hecho de que una institución funcione bien y haya alcanzado un cierto prestigio actúa atrayendo a los investigadores de muchas partes.
En el ICIQ actualmente tenemos unos 225-230 investigadores: líderes de grupo, técnicos de apoyo a la investigación y unos 180 doctorandos y postdocs (unos 90 de cada, muy equilibrados).
De los 19 ‘group leaders’ que tenemos, hay 6 que son de otros países. El que haya investigadores internacionales y el prestigio de la institución y de las personas que la integran, atrae a otros estudiantes. En resumen, todo empieza y acaba en lo mismo: ser exigente, hacer las cosas bien, ganar y cultivar una buena reputación y, obviamente, disponer de los recursos necesarios para todo ello. En estos últimos años hemos luchado para generar recursos en un momento muy difícil, en el que la financiación recibida había disminuido fuertemente. Ahora tenemos la esperanza de que esto mejore, al haber sido reconocidos como Centro de Excelencia Severo Ochoa por el MINECO, lo cual representará para nosotros una financiación extraordinaria y muy importante.

 

SQ.- ¿Qué supone este reconocimiento?
Por un lado, ser reconocido con un galardón con el sello de ‘Excelencia’ es un motivo de gran satisfacción, y más cuando la Institución, al ser creada, se planteó como objetivo la excelencia. Es un reconocimiento moral muy importante.
Por otra parte, esto supone una financiación de 1M€ cada año durante un cuatrienio, más el acceso preferente a determinados programas de becas y contratos postdoctorales. Y si las cosas se hacen bien, la posibilidad de renovar esta acreditación de excelencia a lo largo del tiempo… Es muy importante el impacto que tendrá sobre la actividad del Instituto.


SQ.- En este contexto, hagamos un balance global de década...
MAP.- Soy el Director- fundador del Instituto y estoy muy orgulloso de lo que hemos logrado. Para mí, son 14 años desde que empecé a ocuparme del proyecto, con una serie de etapas sin descanso: reclutar los primeros investigadores desde el Comité Científico, la construcción y puesta en marcha del primer edificio en 2004; en 2007, la segunda fase, que se ocupó en 2009.
A pesar de la crisis y de todas las dificultades económicas desde 2008, hemos sido capaces de generar recursos procedentes del European Research Council (ERC), a base de programas de investigación de excelencia, además de los fondos de industria que derivan de las unidades mixtas. Todo esto nos ha permitido llegar hasta aquí, incluso en este entorno difícil, a base de mucho esfuerzo competitivo. Y estamos a plena actividad.
A nivel científico, creo sinceramente que hemos logrado una trayectoria muy exitosa. A nivel de ranking, además del Max Planck del que ya hemos hablado, estamos muy bien situados en el SIR (Scimago Institutions Ranking) . Nuestra capacidad de atraer recursos del ERC ha repercutido en que en este momento se están desarrollando en el Instituto los proyectos correspondientes a dos Advanced grants, las más importantes del ERC, y cinco ‘ERC Starting grants’, lo que quiere decir que actualmente tenemos siete proyectos financiados por la UE, de un total de 19. Es un porcentaje altísimo.
Por otra parte, quiero mencionar que recibimos un gran apoyo de la institución ICREA (Institució Catalana de Recerca i Estudis Avançats) : de los 19 group leaders, ocho son profesores de investigación ICREA.


SQ.- Nuestro país tiene un gran potencial científico y humano. ¿Qué nivel otorgaría a nuestros investigadores en un marco de competencia internacional?
MAP.- Creo que los planes de estudio de las universidades españolas producían, en un momento dado, licenciados en Química de muy buen nivel, los cuales, complementando su formación con becas doctorales y postdoctorales en España y en el extranjero producían profesionales de gran competitividad y elevado conocimiento. Durante mucho tiempo, los estudiantes españoles han estado muy bien considerados en las universidades de máximo prestigio. Todos ellos han tenido la oportunidad de regresar a España y desarrollar sus proyectos y su investigación.
Por tanto, cuando los medios han sido los adecuados, esta generación de investigadores ha demostrado sobradamente que no tiene nada que envidiar a los investigadores de cualquier país del mundo.
En este momento, la situación es muy grave y delicada, porque muchos de estos temas están en un periodo muy mermado, muchas disminuciones en recursos … Es muy difícil de prever como van a evolucionar las cosas, pero existe un gran riesgo, y muy real, de que algo que se ha construido muy bien a lo largo de 20 años no pueda tener continuidad.
Potencial humano existe. Pero, por un lado, han cambiado mucho los planes de estudio y, por otra parte, se ha modificado el sistema de becas y nos encontramos en un momento en que centros como el CSIC o las Universidades tienen las plantillas bloqueadas, lo cual supone tener factores de alto riesgo. En un sistema de ciencia y tecnología, es fundamental que exista un dinamismo continuo en el sistema. No se puede producir una interrupción de 4-5 años sin que el sistema se vea afectado muy negativamente.
Todo es cuestión de prioridades.

 

SQ. Para acabar, ¿cómo ve el futuro de la Investigación en España?
MAP.- Lo que añadiría es que cualquier tribuna es buena para alertar al poder político de que la investigación no es un lujo que se pueden permitir las sociedades ricas, sino que algunas sociedades son ricas porque hacen investigación e innovación y destinan recursos para ello. Todos los grandes avances en innovación en el mundo derivan de investigaciones iniciadas con fondos públicos y, por lo general, el capital privado aparece más tarde, cuando existe la seguridad de que la investigación en un ámbito determinado ha tenido resultados prometedores.


 

Entrevista a Miquel Àngel Pericàs. Director del ICIQ