Entrevista con Lourdes F. Vega

Lourdes F. Vega

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Entrevista a Lourdes F. Vega, Directora de I+D de Carburos Metálicos, Directora de MATGAS, Líder del grupo ‘Usos del CO2’ en la PTECO2


Empecemos hablando del CO2, un gas que tiene muy mala prensa por ser uno de los principales responsables del ‘efecto invernadero’ y del cambio climático. Cuando, en definitiva, es consecuencia de la propia actividad humana. ¿Cómo podemos darle la vuelta a esta visión?

 

Es simple: conociéndolo bien. A pesar de su mala prensa, el dióxido de carbono es un gas inodoro, incoloro, no tóxico y no inflamable, que se encuentra de forma abundante en la naturaleza. Sus propiedades lo convierten en un compuesto que puede resultar altamente beneficioso para la sociedad, motivo por el que se aplica en procesos ya existentes, sustituyendo a otros compuestos más nocivos con el medioambiente (como, por ejemplo, compuestos derivados del cloro), y generando un retorno económico importante.

El CO2 está presente en nuestro día a día, e incluso lo comemos y bebemos. Por citar algunos ejemplos, el CO2 está presente en las bebidas carbonatadas como la cola, en la cerveza, en el agua con gas, en las ensaladas envasadas con atmósfera modificada, en los extintores de nuestros garajes, etc., en definitiva, forma parte de nuestra vida diaria, en productos que mejoran nuestra salud y nuestra calidad de vida.

Sin embargo, la mala prensa que ha recibido en los últimos años se debe al exceso de CO2 que hay en la atmósfera, con respecto a la concentración que había antes de la revolución industrial, y al crecimiento continuo de dicha cantidad, asociado a la actividad humana. La manera que tenemos de cambiar esa visión negativa del CO2 es trabajar y apoyar el desarrollo de tecnologías que permitan capturar, tratar y utilizar el CO2 para convertirlo en un recurso sostenible, y almacenar de manera segura la cantidad sobrante, al mismo tiempo que se buscan fuentes de energía que generen menor cantidad de CO2 y que sean más eficientes.

 

El aprovechamiento del CO2 es una de las líneas prioritarias de trabajo en la Unión Europa, dentro de sus programas de sostenibilidad. Y dentro de la plataforma SusChem se creó un grupo de trabajo para potenciar su utilización como materia prima. ¿Cree que es una buena manera de cambiar esa percepción de la que hablábamos?

 

Efectivamente, la Unión Europea ha lanzado uno específico de utilización de CO2 entre los programas a financiar en 2015, y ya anteriormente había lanzado otros donde el uso de CO2 aparecía de manera indirecta. Esta y otras iniciativas similares pueden, no sólo ayudar a cambiar la percepción, sino a buscar otras aplicaciones industriales. Sin embargo, ésta no es la primera gran iniciativa, ya en 2008 el Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial (CDTI) del Ministerio de Investigación y Ciencia de entonces en España, aprobó y financió parcialmente el proyecto emblemático CENIT SOST-CO2, centrado en buscar nuevos usos industriales sostenibles del CO2. Este proyecto, liderado por Carburos Metálicos, contó con un presupuesto de 26.4 millones de euros, cofinanciados entre las empresas y el CDTI. En él participaron activamente 14 empresas españolas y 31 centros de investigación público-privados. A raíz de ese proyecto se generaron 15 patentes para nuevos usos y aparecieron 25 productos comerciales, entre otros logros.

Por otra parte, la iniciativa de SUSCHEM de crear ese grupo de trabajo refuerza el trabajo que ya venía haciendo la plataforma Española del CO2 (PTECO2), en el grupo de trabajo de Usos del CO2 creado hace unos años y que yo tengo el honor de liderar. Esta misma semana se han celebrado en Madrid las Jornadas tituladas “Aportando valor al CO2”, coorganizadas por los grupos de trabajo de usos del CO2 de las dos plataformas y en la que han participado más de 90 asistentes de empresas y universidades. En ellas se ha visto el panorama español de tecnologías de usos del CO2 presentes y en desarrollo, bastante prometedor. Todos los esfuerzos que se hagan en este sentido para que la sociedad esté bien informado son excelentes y deben fomentarse.

 

¿Cuáles son las aplicaciones más destacadas en la utilización de este gas?

 

Dadas las características inocuas del CO2, este gas (convenientemente tratado) se utiliza desde hace años en una gran variedad de procesos industriales, especialmente en el sector agro-alimentario. Su primer gran uso industrial fue en bebidas carbonatadas, como la cola, etc. Por otra parte, hay que tener en cuenta que el CO2 tiene un efecto bacteriostático y fungistático (hace que se retrase el crecimiento de bacterias y hongos). Este efecto se utiliza de manera beneficiosa para la conservación de alimentos, alargando su vida útil. Para ello, los alimentos se envasan en atmósferas modificadas, es decir, una atmósfera con una concentración de gases distinta de la del aire, añadiendo CO2 en las concentraciones adecuadas para tener ese efecto beneficioso. Así lo encontramos en productos envasados como ensaladas, carnes, pescados, bollería, productos cocinados, etc. En otros ámbitos, el dióxido de carbono se utiliza en la desinsectización de alimentos, el tratamiento de aguas, la extracción de la cafeína del café o en la generación de biomasa a partir del crecimiento de microalgas. El CO2 se utiliza también para mejorar la producción en invernaderos, mediante la llamada fertilización carbónica, basada en la capacidad de ciertas plantas para aumentar su productividad a partir de elevadas concentraciones de CO2.

Quizás éstas sean las aplicaciones de las que más se habla, pero existen otras aplicaciones industriales en las que se utiliza incluso a mayor escala, como es el caso de la producción de urea para fertilizantes (con una capacidad mundial de 143 Mt/año, donde se fijan 105 Mt de CO2), la producción del ácido acetil salicílico (precursor de la aspirina) y la producción de policarbonatos, por citar algunas. Existen muchas otras aplicaciones del CO2 en las que éste, aunque retorne a la atmósfera, sustituye a otros compuestos más nocivos con el medioambiente.


El grupo Air Products, al que pertenece Carburos Metálicos, ha declarado recientemente el centro de I+D en Bellaterra como uno de los centros de referencia del grupo. ¿Qué supone para usted dirigir un centro de tanta excelencia? ¿Y qué supone para el propio centro?

 

Formar parte de la red de centros de I+D de Air Products supone un importante reconocimiento a la labor realizada por el equipo de investigadores de Carburos Metálicos a lo largo de estos años. Estoy orgullosa de formar parte de un centro de I+D como éste, en el que hemos desarrollado soluciones que se han aplicado y se están aplicando entre nuestros clientes. Es muy gratificante ver cómo nuestro trabajo se materializa en servicios y productos que aportan valor añadido a la propia empresa y a nuestros clientes, al tiempo que les ayudan a ser más eficientes, sostenibles y competitivos.

Estamos planteando soluciones sostenibles a problemas reales que tiene actualmente nuestra sociedad. Pero, ¿existen suficientes recursos para llevarlos a cabo? (ayudas I+D+i, implicación de las Administraciones, etc.)

Evidentemente, los recursos que mayoritariamente utilizamos nosotros provienen de la financiación privada, dado que una empresa multinacional como Air Products considera estratégico dedicar recursos y esfuerzos a investigar para encontrar soluciones de valor añadido para nuestros clientes. Aunque cabe decir que también hemos trabajado y seguimos trabajando en proyectos con financiación público-privada, como el CENIT SOST-CO2 que he mencionado antes, y otros proyectos en consorcio, incluyendo el proyecto NUCLI BioQuim_rescue, proyecto cofinanciado por ACCIO (Generalitat de Catalunya) y Fondos FEDER, en el que trabajamos con otras tres empresas y centros de investigación, entre ellos MATGAS, en buscar soluciones integrales al tratamiento de contaminantes recalcitrantes en aguas.

La colaboración público-privada es clave para poder avanzar más rápido en el desarrollo de tecnologías que lleguen al mercado, buscando la complementariedad entre el mundo privado y el público. Potenciarlo significa asegurar el futuro de la investigación en nuestro país y el desarrollo de tecnologías innovadoras, que coloquen a nuestra industria en una situación de igualdad con los países más avanzados. Desgraciadamente, en los últimos años se ha notado un descenso de la apuesta pública, que espero y deseo se pueda recuperar en un futuro no muy lejanos.
Y si seguimos hablando de sostenibilidad, Air Products se encuentra incluida en el índice DowJones de Sostenibilidad, como reconocimiento a su labor a favor de la protección del Medio ambiente. Y también en el CDP (Carbon Disclosure Project’s Leadership Index). ¿Cuánto hace que fueron incluidos en ambos Índices y que representan para la Compañía?


Air Products ha sido incluida en el DJSI World Index durante cuatro años consecutivos desde 2011 a 2014. Con respecto al CDP Global Disclosure Leadership Index, la compañía ha sido incluida durante los últimos tres años de manera consecutiva, y con anterioridad había sido incluida también, aunque de forma discontinua.
Para Air Products, el hecho de estar incluida en estos índices demuestra que la sostenibilidad es un valor importante y central en el crecimiento de nuestra compañía y un elemento importante para las relaciones con nuestros clientes, accionistas, los 20.000 empleados que forman parte del grupo y para los centenares de comunidades en donde operamos en todo el mundo.


Muchos de nuestros clientes también consideran la sostenibilidad como un factor clave y, por lo tanto, estos reconocimientos contribuyen a construir confianza hacia nuestros programas y responsabilidad en todas nuestras actividades. El hecho de pertenecer a estos índices también reafirman nuestro compromiso con la sostenibilidad a largo plazo, puesto que Air Products aporta soluciones y aplicaciones sostenibles que aportan valor a sus clientes, contribuyendo así a que éstos sean más eficientes a la vez que sostenibles.

Todo el detalle sobre los temas de sostenibilidad de nuestra compañía son públicos a través de nuestro sitio dedicado a la Sostenibilidad (en inglés).

 

Su vida profesional ha sido muy dilatada, en ella ha pasado por el mundo académico (profesora de universidad), el mundo científico y el mundo empresarial. ¿Dónde se siente más a gusto?

 

En todos ellos me he encontrado bien, porque todos ellos me han ayudado a crecer y mejorar, profesionalmente y como persona. Y también en todos ellos he encontrado dificultades y retos que afrontar, que me han hecho mantenerme siempre activa. No es fácil pasar de un mundo a otro, pero claramente vale la pena. Lo más importante para mí ha sido la posibilidad de desarrollar tecnologías y aplicaciones que pudieran contribuir a la mejora de la sociedad, de nuestra calidad de vida, y la posibilidad de formar personas que puedan ser futuros líderes. La visión que aportan los dos mundos es complementaria. También me ha ayudado mucho encontrar buenos mentores y buenos amigos.

 

Actualmente, compagina muy bien la vertiente empresarial y la científica, equilibrio que no parece sencillo...

 

¡Y no lo es! Pero creo que vale la pena el esfuerzo. Como he mencionado antes, a mí me encanta investigar y avanzar. También tengo que decir que soy una persona práctica. La investigación es una fuente constante de inspiración y tratar con expertos, y profundizar en temas, ayuda a buscar nuevas soluciones. También el método científico y su rigor ayudan a que las aplicaciones que se desarrollen tengan una base más sólida. Sin embargo, no olvidemos que, como empresa, lo que buscamos es que esa investigación de nivel ayude al desarrollo y comercialización de nuevos productos. Personalmente no creo que estén reñidas, al contrario, se complementan, como se demuestra en la tecnología Freshline® Superfresh que acabamos de lanzar al mercado.

 

El pasado mayo, le otorgaron el premio 2013 a la Excelencia que otorga la RSEF y la Fundación BBVA. ¿Que ha supuesto este premio para usted?

 

En el terreno personal, lo mejor de recibir ese premio ha sido poder tocar de manera tangible la alegría sincera de tanta gente que me ha apoyado a lo largo de estos años y para la consecución de este premio. Ha sido maravilloso; uno no avanza sólo, se requiere el esfuerzo personal y el esfuerzo y apoyo de personas claves a lo largo del camino, así como tener un equipo de trabajo excelente. En el terreno profesional ha sido un gran reconocimiento al esfuerzo que comentábamos antes de compaginar la carrera científica con la empresarial, el reconocimiento de que esto es posible (¡y a veces incluso se valora!). Animo a otros a seguir ese camino. Estoy muy agradecida a la Fundación BBVA, a la Real Sociedad Española de Física y a todos mis colegas por ese reconocimiento.

Entrevista con Lourdes F. Vega