Copia de Bioenergía: sostenibilidad e independencia energética

Cynara Cardunculus

La biotecnología jugará cada vez más un papel clave en la producción de biomasa, biocombustibles y biohidrógeno


El incremento del precio del petróleo desde el año 2004 ha llevado a una intensa búsqueda de fuentes alternativas de energía. A pesar de la bajada de precios que hemos experimentado este año, debido al aumento de la extracción de gas y petróleo no convencionales y a otros factores, el precio sigue doblando al de los inicios de 2004 (teniendo en cuenta la inflación; si no se tiene en cuenta, la diferencia es aún mayor). Esto, y el temor justificado de que las reservas de petróleo puedan agotarse en un futuro no tan lejano, hacen que las fuentes alternativas de energía cobren cada vez más importancia, especialmente si son fuentes de energía relativamente limpias, en comparación con las actuales. 

De entre los tipos de energía que aspiran a sustituir a los combustibles fósiles como principal fuente energética, tal vez las más conocidas sean la hidráulica, la eólica y la solar. Todas estas energías comparten un problema (algo más mitigado en el caso de la hidráulica, al ser algo más estacional que dependiente del día o de la hora), y es que no pueden generar en cualquier momento. Además, tampoco se puede controlar por completo la cantidad de energía generada (en cualquier momento dado, el máximo de energía que pueden darnos una presa, una placa fotovoltáica o un aerogenerador dependen de la cantidad de agua en el embalse, la intensidad de la luz solar y la velocidad del viento, a grandes rasgos, aunque se pueda elegir si queremos producir menos de ese máximo). Algunas formas de bioenergía no comparten este problema. 

Un ejemplo es la biomasa. Técnicamente, muchas formas de energía utilizadas desde la antigüedad entrarían dentro del uso de biomasa. Al fin y al cabo, llevamos usando hogueras para calentarnos y cocinar desde la prehistoria. Sin embargo, el enfoque en los últimos tiempos, más industrializado, se está dirigiendo más hacia el aprovechamiento de residuos vegetales. Concretamente, partes no aprovechables de cultivos de interés comercial y residuos forestales (es decir, ramas caídas, restos de poda... no suele hacerse tala para estos fines).

Otra desventaja crucial de las energías renovables más conocidas respecto a los combustibles fósiles es la necesidad de suministrar la mayor parte de esta energía por medio de grandes redes de distribución, con el objetivo de compensar estas fuentes entre sí y con fuentes más estables. En cambio, los combustibles fósiles pueden usarse en cualquier lugar. Ventaja que comparten algunas formas de bioenergía, como los biocombustibles.

A pesar del furor inicial que se generó en torno a ellos, el entusiasmo por los biocombustibles decayó con rapidez, después de las subidas del precio de algunos cultivos de uso alimentario. Esto ha hecho que, en los últimos años, se haya dejado de intentar hacer biocombustibles a partir de partes comestibles de los cultivos más habituales, y se haya cambiado a intentar generarlos a partir de restos vegetales o alimentarios (aceite usado, por ejemplo). 

En cuanto a los cultivos específicos para la generación de combustibles, tienen la ventaja de que son más aprovechables y, además, de que se pueden utilizar fertilizantes que no deben usarse en cultivos destinados a la alimentación. A este respecto, hay estudios muy prometedores, realizados en conjunto por la Universidad Politécnica de Madrid y la Universidad de Elche, sobre la utilización de lodos de depuradoras para fertilizar estos cultivos. 

Otra posibilidad es el uso de biohidrógeno. El uso del hidrógeno para diversos fines no es ninguna novedad, y de hecho en la actualidad la mayoría del hidrógeno usado proviene del procesamiento de combustibles fósiles. Sin embargo, además de la posibilidad de generar hidrógeno a partir de agua mediante energías renovables como medio de aprovechar el exceso en días propicios, existe la posibilidad de utilizar bacterias para generarlo. Las investigaciones y desarrollos actuales se centran en utilizar algas o bacterias para producir hidrógeno a partir de la fotosíntesis o a partir de materiales orgánicos, generalmente residuales. 

La mayoría de las formas de bioenergía aún no tienen gran importancia entre las fuentes de energía actuales. Sin embargo, el uso de biomasa y de biocombustibles es cada vez mayor, y su eficacia, debido a la incorporación de nuevas técnicas y cultivos transgénicos, parece ir en ascenso. Lo mismo ocurre con la producción de biohidrógeno, área en la que microorganismos con vías metabólicas mejoradas pueden jugar un papel muy importante. En cualquier caso, la promesa de independencia energética respecto a terceros países y de sostenibilidad que nos dan estas y otras formas de bioenergía no es desdeñable. Y, en su desarrollo, la biotecnología jugará un papel clave.  


FEBiotec, la Federación Española de Biotecnólogos


La Federación Española de Biotecnólogos agrupa y representa a profesionales y estudiantes en el campo de la biotecnología desde 2008. Además de conseguir la inclusión de los titulados en Biotecnología en el QIR y en el BIR y, junto con otras entidades, la declaración de 2014 como Año Nacional de la Biotecnología, realiza actividades de divulgación y formación. Más información en http://www.febiotec.es 

Biotecnóblogos 

Biotecnóblogos es el blog de FEBiotec, dedicado a la Biotecnología tanto en el aspecto más científico y divulgativo como en el aspecto económico y profesional. En él, desde 2012, se pueden encontrar artículos relacionados con diferentes áreas de la misma. 

por Jesús Rodríguez

Responsable del blog Biotecnóblogos

 

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