Proyecto EcoFishPack

Salmón

Dow Chemical y ULMA Packaging están desarrollando técnicas para disminuir la huella de carbono de los envases, así como para mejorar las posibilidades de su reciclaje, en colaboración con los centros tecnológicos NOFIMA (Noruega) y AINIA (España)

La industria de la pesca ha sufrido en los últimos años una importante revolución por la incorporación de los elaborados del pescado. De esta forma, a los pasos tradicionales en los que el pescado es capturado y transportado a una lonja para su posterior distribución al consumidor, hay que añadir un paso más: su transformación, obteniendo productos como el pescado envasado en atmósfera modificada, el pescado envasado al vacío, los ahumados y productos transformados, como anillas de calamar, muslitos de cangrejo, etc.

El envasado de este tipo de productos es de gran importancia, ya que permite aumentar la vida útil desde los 1-3 días del pescado fresco de venta directa en las pescaderías hasta los 5-10 días, dependiendo del producto y de las condiciones de envasado.

Si hablamos del impacto ambiental que suponen estos procesos, distintos estudios que utilizan el ACV  (Análisis de Ciclo de Vida) han identificado la captura del pescado como el principal punto de impacto ambiental, asociado al gasto energético del consumo de fuel por los barcos  y al transporte del producto a los centros de consumo, principalmente cuando el origen del pescado está tan distante de España como es el norte del Atlántico. Sin embargo, este dato cambia drásticamente si el origen del pescado es la acuicultura, en donde los principales gastos energéticos se derivan de la producción del alimento para los peces .

En cualquier caso, las acciones referentes al envasado son comunes a ambas técnicas. Los principales estudios encontrados comparan principalmente soluciones de envase para transporte del pescado desde su captura a los centros de elaboración, empleando principalmente cajas de poliestireno, de polietileno, madera y, más recientemente, cartón. Pero los impactos ambientales asociados al envasado de pescado en films plásticos multicapas (films que contienen distintas tipologías de material plástico), así como los gastos energéticos asociados a la maquinaria de envasado, no se han estudiado en profundidad y por tanto no han sido optimizados.

En este sentido, cabe indicar que ya la producción de material plástico genera entre 1.7 y 2.3 veces en CO2 el propio peso del material generado (ver tabla 1); además, a esto hay que añadir el proceso de trasformación en film y el envasado del producto.

Junto a esta problemática por la generación de gases de efecto invernadero, hay que añadir que actualmente se generan sobre 67 millones de toneladas de residuos de envases en la Unión Europea, lo cual corresponde a 1/3 de los residuos urbanos. Más de un 50% de los residuos urbanos no son reciclados y llegan a los vertederos, por lo que un alto porcentaje de estos residuos están formados por material plástico.

Todos los aspectos mencionados son clave en un país como España, donde el consumo anual es de 1.218,9 millones de kilos de pescado y marisco, y donde el pescado fresco envasado está teniendo un aumento en su consumo de un 13% en volumen anual . Esto presupone un aumento del consumo de los materiales plásticos y de la gestión asociada a los mismos.

De esta forma, y dados la importancia y el volumen de este sector, surge la necesidad de desarrollar medidas que desde la prevención garanticen la disminución de gases de efecto invernadero, considerando el proceso de envasado desde una visión global que tenga en cuenta tanto el material de envase como la maquinaria de envasado.  

Soluciones tecnológicas 

En este contexto, surge el proyecto EcoFishPack, liderado por Dow Chemical y ULMA Packaging. Estas empresas están desarrollando nuevas soluciones tecnológicas para disminuir la huella de carbono de estos envases, así como para mejorar las posibilidades de su reciclaje, basadas en la utilización de nuevos materiales y maquinaria de envasado específica que proporcionen al envasado hermeticidad, propiedades barrera, resistencia mecánica y facilidad de uso para el consumidor final.

El proyecto, que está en su primera fase y tiene una duración de un año y medio, cuenta también con la colaboración de dos centros tecnológicos reconocidos: NOFIMA, en Tromso (Noruega), especializado en I+D+i para la industria de la pesca, acuicultura y alimentación del país escandinavo, y AINIA, de Paterna (Valencia). La elección de AINIA responde a su referencia en cuanto al desarrollo de I+D+i en Europa en el ámbito del envase y la alimentación, y particularmente en todos los temas relacionados con la interacción envase-producto, así como a su experiencia en el desarrollo de innovaciones aplicadas a procesos industriales y a su excelente relación y colaboraciones con los entornos europeos de I+D+i .

Actualmente no existe una visión conjunta del envasado de pescado, tanto desde el punto de vista del material de envase como del de la maquinaria, con el objetivo claro de obtener unas excelentes prestaciones hacía el envasador con el menor coste medioambiental y económico posible. Dentro de este coste medioambiental, el coste energético es un aspecto muy a tener en cuenta y que cada vez más está siendo demandado por el envasador a la hora de seleccionar una alternativa u otra, por lo que se hace necesario el desarrollo de una solución de envasado desde una visión global. Este proyecto permitirá el desarrollo de una solución de envasado para el sector de la pesca, desde una visión global y totalmente innovadora.

El reto principal de Dow Chemical en este proyecto es conseguir mejoras sustanciales e industriales sostenibles en los materiales empleados para el envasado de pescado fresco o procesado, que permitan incrementar la eficiencia energética y reducir significativamente el impacto ambiental generado por dichos envases. Para ello, se proponen reducir el espesor del film para envasado de pescados elaborados, mejorando a la vez su sellado con el envase (para evitar las mermas y desperdicio de material y producto) y las propiedades barrera del mismo, a fin de evitar la entrada de gases externos  y así preservar las condiciones del pescado elaborado envasado.

Para este proyecto de investigación, Dow desarrollará nuevos materiales que ofrezcan mayores prestaciones y sean más sostenibles, al ser fabricante y suministrador de referencia mundial en materiales para el mercado de envases para alimentación. En  lo referente al material de envasado, trabajará en la sustitución de los materiales utilizados tradicionalmente por HDPE con estructuras cristalinas, de tal modo que se busque el desarrollo de monomateriales, en lugar de estructuras multimateriales, que faciliten el reciclado de los mismos y disminuyan el impacto ambiental que generan.

Por su parte, ULMA Packaging, líder mundial en tecnología de maquinaria para la industria de envasado, une sus fuerzas a Dow en este proyecto al estar trabajando ya en el desarrollo de maquinaria de envasado que permita una reducción significativa del consumo energético. En lo que hace referencia a la maquinaria, los objetivos técnicos son: rediseño de los sistemas de elevación, reducción de la energía de calentamiento, optimización de los sistemas de soldadura del envase, reducción del retal de exceso y optimización de los parámetros de la generación del envase.

Para ello, se han planteado innovaciones en diferentes líneas de trabajo: hacer más óptimos los sistemas de soldadura de la maquinaria para mejorar la calidad del envase final, minimización de pérdidas y mermas de material en el proceso de envasado, y disipación de calor del equipo de envasado que no repercuta en el proceso y en el producto.

El cálculo de ahorro anual aproximado, siguiendo la metodología propuesta por el proyecto EcoFishPack es de 438 t de material plástico, 30.300 GJ y 4500 tde CO2, tal y como muestra la tabla 2.

 

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